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domingo, 27 de abril de 2008

¿Un café?


Reconozco que en el pasado fui una abusadora del café y que en el presente lo bebo como excusa para disfrutar lo que se teje y desteje en su entorno. Me tomo un café para calmar el frío, para conversar, para despertar. Me tomo un café para verme con el otro por puro gusto, mientras contemplo el atardecer y para no perderme el amanecer. Bebo café para que la reunión sea más larga o más corta, para conocerse en el break, para redondear la sobremesa, para hacer hora y para respirar calor. Ahora, justo ahora, me tomo un café del recuerdo pues fue preparado en 1999. Es un café con aroma a nostalgia, a música y a canto…

CAFÉ DEL CERRO

“En mi ciudad brilló un día el sol de primavera en mi ventana, me fueron a buscar. Anda toma tu guitarra tu voz será de todos los que un día tuvieron algo que contar...”. Mientras la letra brota espontánea de los labios de un coro improvisado compuesto por el público, Marcelo sólo se preocupa de que las cuerdas hagan lo suyo. Y es que aunque se supone que él es el del talento vocal, para los treintones presentes es irresistible evocar la canción con que Santiago del Nuevo Extremo conquistó a los soñadores de los ’80.

La agonía de A Mi Ciudad es coronada por aplausos. Una expresión de reconocimiento que enfatizan los zapateos de otro tipo de asistentes que por esos días –el de sus padres- ni idea tenían de quién era un Eduardo Peralta, un Patricio Manns o un Gitano Rodríguez. Hoy, si saben algo, es nada más que del pasado de cantante de estos hombres. Ignoran que fueron, junto a otros, integrantes de un movimiento musical que conmovió el espíritu de una generación: El Canto Nuevo Chileno.

Pero lo que en el pasado fue nuevo, en la actualidad sólo es parte de un legado histórico y, en este caso, musical. Un pasado que -a meses del 2000- debe resignarse a revivir sólo los viernes y sábado por la noche en Las Nueve y Diez, uno de los tantos bares de Bellavista que aún mantiene aferrada a sus murallas los afiches del Che Guevara, y donde los pergaminos con los poemas de Neruda también hacen lo suyo.

La atmósfera densa del lugar es la misma que existía en la época de las letras con contenido, se fuma en la misma proporción. Las melodías son idénticas. Entonces, ¿qué ha cambiado? La respuesta salta a la vista. La gente que antes se contaminaba los pulmones con nicotina está más vieja y, lo más importante, el escenario es otro. Ya no está ni la Peña de los Parra –actual Centro Cultural Carmen 340-, la Casona San Isidro ni tampoco el mítico Café del Cerro. Todos ellos espacios donde se dieron cita los representantes del Canto Nuevo.

La voz de los ochenta
“Café del Cerro, Corazones rojos”, dice el letrero que cuelga de la fachada de esa casa azul en la calle Hernesto Pinto Lagarrigue de Bellavista. Anuncio que quedó desde el lanzamiento del libro de Los Prisioneros. Hay quienes al pasar por la vereda no pueden dejar de sentir nostalgia y es que ese nombre, Café del Cerro, y ese edificio, son parte de un pasado glorioso y mítico.

Una época de creación artística, el tiempo del Canto Nuevo, donde la taquilla era frecuentar el Café del Cerro, albergue de artistas, poetas y jóvenes soñadores. Era la época de los ochenta y ese local era la moda. En ese lugar nacieron grandes cantautores, los ladrillos al descubierto de sus paredes son los testigos que conservan las melodías de las guitarras de Eduardo Gatti, Eduardo Peralta, Schwenke&Nilo, entre muchos otros.

Los Prisioneros, a fines de la década de los ochenta, con sus letras contestatarias a un sistema al cual no querían pertenecer se dejaban escuchar con fuerza.

En ese lugar se tejía la historia de años que corrían bajo la censura, Café del Cerro era sinónimo de buena música, de música con contenido con tintes ideológicos. Significaba diversión sin parafernalia, lo acústico era lo importante. Un lugar pequeño, con suelo en desnivel donde los grandes artistas de ahora y de entonces, actuaban frente a una galería y a mesas en las que los comensales empuñaban bien sus copas mientras cantaban afanosos “tu silueta va caminando con el alma triste y dormida ya la aurora no es nada nuevo pa’ tus ojos grandes y pa’ tu frente...”

El bar en donde bebieron y más de alguna vez se inspiraron los representantes del Canto Nuevo, aún sigue igual, en madera natural y troncos a la vista. Cuesta imaginar que ese lugar, en el que ahora bailan jóvenes desenfrenados al ritmo del tecno, era el centro neurálgico de un movimiento que logró traspasar los límites políticos, en el que la música era más que simple y pura diversión como ahora.

“Tenía 17 años cuando vine por primera vez al Café del Cerro, vi a Los Prisioneros y después estuve casi toda la noche en el patio. Ahí uno se encontraba con todos los actores y cantantes famosos de la época”, recuerda Matías Álvarez, encargado del área de Marketing de la Discoteque Zoom, el local que actualmente funciona en las dependencias del Café del Cerro.

Ya nunca volverá
Hay quienes creen que las segundas partes nunca son buenas. Pero, y siguiendo en la línea de las frases populares, también dicen que la excepción hace la regla. Quizás la vuelta del Café del Cerro pueda reafirmarlo.

El monólogo de Matías Álvarez no da pie a malos entendidos. Por eso desde que comienza a soltar sus palabras deja en claro que productora Zoom sólo intenta rescatar la calidad de mecenas que tuvo en su época el antiguo local. “Se trata de dar un espacio a los nuevos grupos de música nacional para que estos puedan darse a conocer al igual como lo hicieron Los Prisioneros en el Café”, confiesa Matías aclarando que en ningún caso se empleará el mismo nombre.

Si bien la idea está aún en el aire, ésta no es más que la materialización de lo que la ex – Rockola, y actual Zoom, viene haciendo desde hace un tiempo: dar cita a quienes no pueden escuchar su música en los puntos de reunión tradicionales.

Pero está claro que ese toque de clandestinidad que tenía el Café en los ochenta ya no volverá. Nunca se vio entrar a los “pacos” arrasando con todo al local, pero ellos siempre estuvieron afuera, al lado, rodeándolo. Bellavista era un sector confuso, más El Café del Cerro era sabido y se corría la voz que allí se reunía la creme de la izquierda chilena.

Para todos ellos este lugar era un verdadero oasis “ahí nadie nos molestaba ni nos sentíamos presionados por cantar a viva voz letras contra la dictadura con una cerveza en la mano”, nos cuenta Felipe Pizarro un asiduo visitante del Café al que le brillan los ojos de sólo pensar en la idea de reeditar una versión de su sitio de parranda predilecto de universitario.

Son tantas las historias que se fueron con la desaparición del Café, que los universitarios de la época mantienen en sus mentes cada diálogo que allí se entablaba, como la rabieta de Jorge González –vocalista de Los Prisioneros- en la que mandó al público a escuchar la “la mala música de Gatti”.

Para muchos el Café del Cerro nunca debió desaparecer, pero una vez que las cortinas de fierro se bajaron y el letrero con su nombre fue quitado de la fachada, una década de la noche santiaguina murió. Ese letrero que ahora cuelga rememorando el antiguo nombre, fue la ficción de una noche en la década de los noventa, de la generación X que no sabe mucho del Canto Nuevo, pero que igual tararea las canciones en las viejas rincones de Bellavista.

Sonidos del Café del Cerro
Pincha aquí para escuchar un recital de Schwenke&Nilo en el Café
http://www.schwenkeynilo.com/m3/cafecerro/cafecerro.html

viernes, 25 de abril de 2008

Mi blog como el diario de Frida

"Si tan sólo tuviera cerca de mí su caricia como la tierra al aire se la da, la realidad de su persona me haría más alegre, me alejaría del sentido que me llena de gris. Nada ya sería en mí tan hondo, tan final. Pero cómo le explico mi necesidad enorme de ternura! Mi soledad de años. Mi estructura inconforme por inarmónica, por inadaptada. Yo creo que es mejor irme, irme no escaparme, que todo pase en un instante.Ojalá".
Diario de Frida Kahlo

Aquí estoy otra vez:
desarmada y doliente,
sola e intentando articular.
Gritando quizás,
llorando tal vez.
En el desamor de seguro.

Acabo de visitar el cielo y acabo de ver todo allí. Ahora más que antes me pregunto cómo fue que pude disfrutar de ti. ¿Qué fue lo que viste en mí que me hizo merecedora de ti? Ahora, como antes, no me perdono el haberte perdido. No culpo a quienes, como yo, se maravillan al tener la suerte de conocer tu ser. Sin embargo, mi alma no está lista siquiera para imaginar que alguien más pueda disfrutar de ti como antes lo hice yo. Que alguien más pueda acariciarte, besarte, cuidarte, tomar esas manos pequeñitas y virtuosas, disfrutar de tu voz al oído, respirar tu olor, contemplarte al dormir, saborearte en lo más íntimo...

Soy vulnerable a pesar de mi arrojo.
Soy egoísta y quiero que regreses a pesar de tu libertad.
Pero dime, ¿cómo te enseño a que te dejes amar? ¿Cómo convencerte de que te adoro en tus procesos, en tus intensidades, en tus mareas?

Quizás estoy desvariando. Y es verdad, mi orgullo también reclama por ser exiliada al olvido. Reclama porque siente el reemplazo veloz del que soy víctima...sí, estoy desvariando.

Y aquí estoy otra vez:
muriendo por segunda vez este año.
Dicen que la tercera es la vencida,
pero ya no sé cómo renacer de ésta para que haya una vencida.
Quizás sea mejor que no lo intente
para qué, si la despiadada me acecha y ha logrado dos de dos.

domingo, 20 de abril de 2008

Alerta de amor (con banda sonora)

Si alguien reclama porque no ha sabido nada de ti y es pasado el mediodía,
(mucho tiempo - casi una eternidad)
Atención, eso es Amor...

Si alguien deja tiempo libre en su día porque aguarda la sorpresa de tu
llamada para compartir un momento juntos,
Alerta, eso es Amor...

Si alguien quiere ir contigo a comer, al cine, al teatro, a caminar,
a cualquier parte pero contigo,
Cuidado, eso es Amor...

Si alguien acepta tu silencio y tu soledad y sin embargo disfruta tu compañía,
Evidentemente, eso es Amor...

Si alguien busca a la distancia la forma de cuidarte y mimarte
sin esperar un beso o un abrazo de vuelta,
No hay duda, eso es Amor...

Sin alguien te dijo que le pusiste rostro a su sueño
pero no alcanzó a decir que sueña que ese sea el de sus hijos,
No hay más que decir, eso es Amor.

Aquí les dejo la banda sonora de Alerta de Amor por Pedro Aznar y Marisa Monte

Ya no hay forma de pedir perdón
Pedro Aznar
Para ver y escuchar pincha aquí: http://www.youtube.com/watch?v=hB4B5-kKIss

¿Cómo voy a lograr que aún me quieras?
¿Cómo lograr que quieras escuchar?
Cuando este fuego me desvela
pero despierto solo una vez más

¿Cómo lograr verte de nuevo?
¿Cómo he de recobrar tu corazón?
¿Cómo aceptar que todo ha muerto
y ya no hay forma de pedir perdón?

Qué mal,
qué mal,
esta absurda y triste historia
que se pone cada vez peor

Qué mal,
qué mal,
¿por qué ni puedo hablarte?
Temo que es así,
que ya no hay forma de pedir perdón

¿Cómo lograr que aún me quieras?
¿Cómo lograr que quieras escuchar?
Cuando este fuego me desvela...
¿Qué es lo que voy a hacer?
¿Qué es lo que voy a hacer
si ya no hay forma de pedir perdón?
A primera vista
Pedro Aznar
Para ver y escuchar pincha aquí: http://www.youtube.com/watch?v=yfs5HSXE47s

Cuando no tenía nada deseé
Cuando todo era ausencia esperé
Cuando tuve frío temblé
Cuando tuve coraje llamé
Cuando llegó carta la abrí

Cuando escuché a Prince (Salif Keita) bailé
Cuando el ojo brilló entendí
Cuando me crecieron alas volé
Cuando me llamó allá fui
Cuando me di cuenta estaba ahí
Cuando te encontré me perdí
En cuanto te vi me enamoré
TU AMOR
Charly García-Pedro Aznar
Para ver y escuchar pincha aquí: http: http://www.youtube.com/watch?v=nCygdFJECpg

Yo quise el fin y había más
Yo quise más, no había fin
Lo que yo quise encontrar estaba atrás y no aquí
Desde la sombra no vi las sombras y no vi luz
No voy a llorar si nadie me acompaña
No voy a dejar ni un camino sin andar

Aunque sea el fin del amor
Yo he visto el fin del disfraz
Yo quiero el fin del dolor pero no hay fin, siempre hay más
No existe sombra, no existe culpa,no existe cruz
No voy a esperar las caras que yo extraño

No voy a esperar que el destino hable por mí
Y en medio de las lluvias del invierno no hay tiempo ni lugar,
yo sé que entenderás que amor para quien busca una respuesta
es un poquito más que hacerte bien

Yo tuve el fin y era más
Yo tuve más y era el fin
Yo tuve el mundo a mis pies y no era nada sin ti
Crucé la línea final por tu amor
Tan fuerte como el no-amor
Tu amor parábola de un mundo mejor

Tu amor me enseña a vivir
Tu amor me ayuda a sentir tu amor
Yo tuve el fin y era más
Yo tuve más y era el fin
Yo tuve el mundo a mis pies y no era nada sin ti
Seremos salvos por nuestro amor

Amor I love you
Marisa Monte
Para ver y escuchar pincha aquí: http: http://www.youtube.com/watch?v=5TdTacizYdA
Deixa eu dizer que te amo
Deixa eu pensar em voce
Isso me acalma
me acolhe a alma
Isso me ajuda a viver
Hoje contei pra as paredes
Coisas do meu coracao
Passeei no tempo
Caminhei nas horas
Mais do que passo a paixao
E um espelho sem razao
Quer amor fique aqui
Meu peito agora dispara
Vivo em constante alegria
E o amor quem esta aqui
Amor I love you
Amor I love you

martes, 15 de abril de 2008

Maca versus MK

RECORDAR: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.
Las últimas semanas mi corazón ha sido visitado muchas veces y para suerte de él, todas las 'pasadas' han dejado regocijo. Un deleite fue encontrarme, en una de las cajas del pasado, con mi propio perfil escrito por mi propia mano 10 años atrás…Leerlo fue, a lo menos, Grandioso. Lo comparto, para darle las gracias a la Maca de entonces, en una de esas, me devuelve los sueños…

MACA EN EL ESPEJO

"La maquita parece no conformarse con lo que tiene a su alrededor y es que debe estar buscando algo superior, pero no creo que sea la santidad. Ella parece vivir en un mundo habitado por angelotes gordos que escuchan el futuro en su personal stereo. Ella gusta del silencio como lo haría una princesa japonesa, pues ella mira y actúa como tal”. Esa fue parte de la descripción que le hizo un buen amigo cuando ella tenía 17 años, ahora tiene 20 y aún le gusta ese par de líneas porque se siente identificada. ”Él siempre se reía de lo despistada que yo era, pero eso cambió cuando me fui a Santiago, allá dejé de confiar tanto en la gente”.

La Maca, como le llaman sus amigos, es rancagüina de nacimiento y también de alma. Cual Carmela emigró a la capital a estudiar periodismo y, por ser la menor de dos hermanos, el cambio le fue difícil. “Mis papás para sentirse más seguros me pusieron en una pensión de monjas, donde me llenaron de reglas y horarios. Sólo duré un año y medio. Estudié toda mi vida en colegio de monjas y seguir con lo mismo no lo soporté”. Quizás por lo mismo está pasando por un período de total cuestionamiento en el tema religioso. Le incomoda hablar sobre eso, su vista recorre las fotografías de Sewell que adornan el Café Vagón Cooper de Rancagua. Aunque no fuma, extrañamente enciende un cigarrillo. “Hubo una época en que mi fe fue tan profunda que quise ser una carmelita descalza…pero esa fe se fue apagando hasta extinguirse. Ahora no creo en ningún rito de la iglesia católica ni tampoco en Dios, pero sé que algún día volveré a ser creyente”, afirma.

Apaga el cigarro que está a la mitad y dando palmaditas en la mesa tararea una canción de Luis Miguel, su ídolo desde que tenía 9 años, el anciano de la mesa contigua mira acusativamente, Macarena le sonríe y deja de cantar, sabe que no lo hace muy bien.

- Si tuvieras el poder de darle la vida eterna a una persona, ¿a quién se la darías?
A mi hermano, –no demora ni duda en decirlo- para mí él es totalmente imprescindible, con él a mi lado puedo respirar tranquila y respirar feliz. Con él jugué, pelie, dormí y ahora conversamos, es mi amigo. Cada recuerdo de mi infancia está ligado a él, también el presente.

Mientras abre un chocolate y lo come, casi lo devora, no deja de mover sus manos cada vez que habla. “Siempre he sido parlanchina, en el colegio la profesora escribía en mi libreta, es alegre y comunicativa...creo que por eso una tía solía decirme que yo tenía –como un deber- que ser periodista y tanto lo repitió, que aquí estoy”.

Ama el periodismo como amaría a un hijo, precisamente ahí radica su conflicto vital, como ella le llama. “En el futuro quiero dedicarme cien por ciento a mi profesión, llegar a ser la mejor en el área que elija y eso ocupará todo mi tiempo. Por otra parte, quiero tener hijos, los que también ocuparían todo mi tiempo...obviamente no puedo combinar las dos cosas”. Mientras soluciona ese problema, en la actualidad fusionó el periodismo con otra de sus pasiones: el trabajo social. “Todos los veranos trabajo voluntariamente para niños de escasos recursos, ahora lo haré durante todo el año y eso me tiene feliz. Además escribiré en la revista de la fundación Gesta, que organiza estas actividades”.

Hincha de la Universidad Católica reconoce que le gusta el fútbol, pero también el voleibol, el tenis y las gimnasias olímpica y rítmica. Estas últimas dos disciplinas las practicó hasta que tuvo 13 años, quizás a ello se deba que sus piernas y brazos sean ‘gruesos’ cuestión que le acompleja, pero no le quita el sueño. “No uso minifalda, pero sí bikini y poleras cortas porque no tengo nada de guata, una cosa por la otra” dice y suelta una risotada.


Cuando dejó el hobby de la gimnasia, empezó con el de los libros. “En mi casa está la típica colección Ercilla, lo primero que tomé fue El Quijote de la Mancha y me encantó. Después pasé por la época Fuguet, Richard Bach y otros, hasta que llegué a García Márquez . Lo encuentro genial”.

Por estos días la jovencita de ‘los ojitos de cielo’ está concentrada en el taller de teatro en el que acaba de matricularse. “Me gusta, me encanta el teatro, de hecho era (es) una de mis opciones…estudiar teatro, ser actriz…recorrer el mundo…”.


1998, Escrito original, sin edición y sin censura

domingo, 13 de abril de 2008

Jacinto y Leticia

En un Santiago ficticio Jacinto y Leticia se conocieron y luego se amaron. Su amor fue ficticio tal como todo lo que juntos vivieron. Si no hubiese sido porque eran los personajes de una mente enferma, este sería uno amor de los grandes.

Diálogo del (no)amor de Jacinto y Leticia

Sus labios esquivaron mi beso junto antes de decirme que terminábamos.
La copa de vino quedó servida y la comida se enfrío en aquella mesa nuestra.
Ya estaba oscuro cuando abatido me perdí en las viejas calles del barrio Brasil.
Desde entonces busco el camino que me lleve de vuelta a casa.
Y no lo encuentro.
Y ya no está.
Y vuelvo una y otra vez a los gastados adoquines de calle Moneda.

II

Por las tardes camino las mismas calles que tantas veces anduve de su brazo.
Al llegar a casa miro de reojo el estacionamiento y ya no está su auto.
Nunca más el almuerzo se transformó en horas de amor.
Ya no hay viernes de tarde hasta el amanecer.
Ni ojos de sueño con manos frías camino al trabajo de mañana.
Desde que mis labios esquivaron tu beso,
Desde entonces espero que vueles libre hacia mí,
Y no llegas
Y no te veo
Y me pregunto si en realidad volverás como quiero que vuelvas para amarte como quiero amarte desde hace horas, desde hace días, desde hace semanas, que ya parecen infinitas.

III

Y vuelvo a cada instante portando mi alma vacía. Y te miro, te acompaño, te toco.
Y te ofrezco mi vida insuficiente, mi pasado y mi presente.
El futuro lo armábamos desde siempre en tus paredes.
La libertad la construíamos juntos en el eterno fluir del amor porfiado y profundo.
Y cuelgo mis llaves para que se acostumbren a quedarse, y saludo a Agosto con su reseca anatomía, y al cepillo de dientes seco de sabores y restos de besos, y a la valija bajo la cama, y busco ese lecho, mío y tuyo para tratar de volver a dormir.
Dormir de estas penas para siempre, descansar de estas soledades de agonía.
Y dormir juntos, como juntos hemos muerto y nacido, y muerto y renacidos en cada paso de nuestra pequeña eternidad.

IV

Algo se agota alrededor, no en nosotros.
Hoy pasaste por mi lado y tu mirada no quiso verme.
Hoy sentí tu paso cerca y se apretaron las manos, los ojos y el alma.
Pude retroceder mi camino y volver para saludarte
Un hola pudiste decir, mas ambos callamos
y ese silencio se lleva lo que con amor tiempo atrás construimos
¿Puede haber algo más ruidoso que el silencio entre dos almas que fueron una?

V

Lo que vi, fue que no quisiste verme.
Lo que vi, fue tu espalda como escudo al resplandor de tu encandilante mirada.
Lo que vi, fueron tus zapatos bajos, brillantes y desconocidos.
Lo que vi, fueron tus manos atareadas en una mochila demandante de una repentina atención.
Lo que vi, fue tu pelo suelto y la oscuridad de tu ropa.
Lo que vi, fue mi espera ante el ascensor…una espera para encontrarnos, para reencontrarnos.
Lo que vi, es que terminaste conmigo y no quieres, o no puedes, dar con los códigos para declarar lo que brota a raudales por las venas atestadas de amor.
Lo que vi en mí, fue lo que he visto hace tanto tiempo.
Que destellas en medio de la multitud,
que irrumpes abruptamente en mis caminos y cambias mi dirección,
que ya no se como hablarte sin querer llorar por no tenerte,
que estas letras están siendo al mismo tiempo nuestro único puente y nuestra infranqueable frontera.

Escrito por los personajes ficticios, Jacinto y Leticia

martes, 8 de abril de 2008

Tengo una pena de colores...

...Café, como el fondo de esos ojos que un día cualquiera me envolvieron perdiéndome para siempre en su misterio; Blanca, como las hojas de papel que esperan versos dedicados a mí y que digan las cosas que se dicen cuando se mira; Azul, como las aguas del Villarrica que esconden lágrimas lloradas en este y en otro tiempo o como el cielo del sur donde partió mi vida de paseo; Verde, como las estaciones de mi último viaje con el fantasma de carne y hueso que se pasea descarado entre este y el otro mundo; Roja, como los destellos del auto que nos llevó y nos trajo, y nos llevará y nos volverá a traer en mis sueños; Negra, como las noches de soledad y distancia…Tengo una pena de colores como las fotos que tomé para congelar un presente que ya no es...

domingo, 6 de abril de 2008

Bienvenida con Galeano

Aquí estoy, redescubriéndome en este otoño que comienza con mis primeras líneas en este blog. Me siento algo torpe por escribir sin saber a quién, pero sigo, para perder el miedo y para encontrarme en esta ventana...

Quiero partir de fiesta y qué mejor que compartirles a Eduardo Galeano para que "se desprendan de la cuerda y leviten en el aire".

La pequeña muerte
No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace”.
(El libro de los abrazos)

El diagnóstico y la terapéutica
El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia, de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.
El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quererme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las
brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo”.
(El libro de los abrazos)

Todas las noches

LA NOCHE / 1
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

LA NOCHE / 2
Arránqueme, Señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme.

LA NOCHE / 3
Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.

LA NOCHE / 4
Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.
En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una.

Los amantes
Ellos son dos por error que la noche corrige.
(Memoria del fuego)

El peligro
La A tiene las piernas abiertas.
La M es un subibaja que va y viene entre el cielo y el infierno.
La O círculo cerrado, te asfixia.
La R está notoriamente embarazada.
-Todas las letras de la palabra AMOR son peligrosas.
(Las palabras andantes)

El mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
( El libro de los abrazos)

Algunas ventanas robadas (como el nombe de mi blog) de Las palabras andantes de Galeano para mirar, para respirar…

Ventana sobre la memoria (II)
¿Un refugio? ¿Una barriga? ¿Un abrigo para esconderte cuando te ahoga la lluvia, o te parte el frío, o te voltea el viento? ¿Tenemos un espléndido pasado por delante? Para los navegantes con ganas de viento, la memoria es un puerto de partida."

Ventana sobre el cuerpo
La iglesia dice: El cuerpo es una culpa.
La ciencia dice: El cuerpo es una máquina.
La publicidad dice: El cuerpo es un negocio.
El cuerpo dice: Yo soy una fiesta.

Ventana sobre el miedo
El hambre desayuna miedo. El miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza.
Si usted ama, tendrá sida.
Si fuma, tendrá cancer.
Si respira, tendrá contaminación.
Si bebe, tendrá accidentes.
Si come, tendrá colesterol.
Si habla, tendrá desempleo.
Si camina, tendrá violencia.
Si piensa, tendrá angustia.
Si duda, tendrá locura.
Si siente, tendrá soledad.

Ventana sobre una mujer (III)
Nadie podrá matar aquel tiempo, nadie nunca podrá: ni siquiera nosotros. Digo: mientras estés, donde estés, o mientras esté yo.
Dice el almanaque que aquel tiempo, aquel tiempito, ya no es; pero esta noche mi cuerpo desnudo te está transpirando.