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jueves, 30 de octubre de 2008

Porque y Para (suena a despedida pero no lo es)


Porque quiero
Porque puedo
Por lo que he vivido
Por lo que queda por vivir
Porque me han querido y yo no
Porque he querido y a mí no.

Por todas las risas que me han dado
Por las que he compartido
y por las que me quedan por regalar.

Para ti que ahora lees
Para los que aún no descubren el placer de los sentidos
Para los que lo han descubierto pero huyen
Para los que viven intensamente (sobre todo para ellos)
Para los habitantes de mi pasado irreal
Para los otros, los del presente finito
Y para el resto, los que están escondidos en el futuro
Para mí, que busco y encuentro
Para mí, que encuentro y dejo escapar
Para mí, porque vivo
Y para ti, que me enseñaste un sueño en horas.

Porque justo por estos días me hace sentido, les dejo un extracto de "Manifiesto de carácter epistolar para una bahiana catalana",

"Tú quieres la aventura pero también quieres salvar. Eres tú la doctora de esos hombres malheridos que andan por ahí, incomprendidos en su genialidad y soledad. Esa soledad parida desde la imposibilidad de amar y la incapacidad de acompañar (…) saber que todas las historias de enamorados son hermosas, pero las “con final” son terriblemente hermosas... ya lo decía Rilke: todo ángel es terrible”.

(Del libro La Resaca de la Tristeza de Juan Pablo Belair)

martes, 21 de octubre de 2008

DE CONVERGENCIAS, VUELOS Y SALTOS


Con nueva piel he vuelto a lo mismos lugares,
he paseado valiente para exorcizar.
Me he sorprendido riéndome con ternura
y botado sin culpa el pasado.
He cortado sin pena mi larga cabellera
para que el viento roce mi cuello.
y elevarme al presente.

He cruzado un mar desde mi cama cada mañana para encontrarlo
pero los sueños jamás se repiten aunque de regalo hayan llegado.
Lo he dibujado con mis manos en la danza de los lunes
pero el tiempo implacable y sabio borra sus ojos en los míos.
Hasta sus palabras en el correo virtual se enfrían
¿será, acaso, por el invierno que llega en su tierra?

Y aunque lo bello de mi año de experiencia se extingue
no dejo de sentirme feliz.
Porque quizás y tal vez
vuelva a encontrarme de frente o por casualidad
algún día de algún año por venir con ese aliento dulce
que sopló justo y a tiempo mis velas
para poder seguir con una sonrisa.

Trescientas lunas han pasado con pena y con gloria
y las sesenta que quedan cargadas de aplausos para su hijo vienen.
Creciente con los sueños cumplidos nos abrigará la noche del estreno.
Será el comienzo y el fin de historias que convergen.
La suya, que emprende al fin el vuelo y de la mía,
que lo dejará volando para saltar al vacío a ver qué es lo que pasa.
Sin miedos, sin expectativas, sin penas
pero con esa sonrisa heredada del instante justo después de la resaca